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  • La incapacidad laboral permanente: tipos y requisitos

    22, May, 2019 | Derecho Laboral | Incapacidad laboral permanente

    1. ¿Qué podemos considerar una incapacidad laboral permanente?

    Podemos definir la incapacidad laboral permanente como la situación en la que se encuentra un trabajador que, tras haber estado sometido a tratamiento médico, sufre una serie de reducciones anatómicas o funcionales graves, con previsión de que sean definitivas, y que produzcan en él una disminución o eliminación de su capacidad para realizar su actividad laboral de la manera en la que la venía realizando. También podemos considerar como incapacidad permanente el supuesto de que esas reducciones anatómicas o funcionales ya estuviera presentes en el momento de la afiliación del trabajador a la Seguridad Social, siempre que se hayan agravado las mismas y la persona sufra una discapacidad.

    Por tanto, son tres las condiciones que se deben cumplir para que se dé la incapacidad permanente:

    • Reducciones anatómicas o funcionales graves
    • Previsión de duración en el tiempo
    • Disminución o eliminación de capacidad para realizar una actividad laboral.

    2. ¿En qué situaciones se puede declarar una incapacidad permanente?

    Toda incapacidad permanente se derivará necesariamente de una situación previa de incapacidad temporal. Es el Equipo de Valoración de Incapacidades el que determina que esa situación temporal cumple los requisitos para convertirse en incapacidad permanente en el grado que corresponda.

    Nuestros tribunales entienden que no hace falta que las reducciones anatómicas o funcionales que sufra el trabajador le impidan realizar su actividad laboral de manera completa, argumentando que nadie tiene la obligación de trabajar con dolor. La realización de las funciones de cada empleado debe realizarse con un mínimo de dignidad y garantía de que su desempeño no le implica soportar dolores o molestias innecesarias derivadas de su estado físico.

    Por ello, se debe demostrar que el motivo de la incapacidad permanente imposibilita, según los grados, el desempeño normal de las funciones que se tienen encomendadas al trabajador en su profesión habitual (incapacidad permanente total) o para cualquier actividad laboral (incapacidad permanente absoluta).

    3. Tipos de incapacidad permanente

    Podemos encontrarnos con cuatro grados de incapacidad permanente en función de la gravedad de las patologías o enfermedades que sufra el trabajador, independientemente de su causa. Éstas son:

    • Incapacidad permanente parcial para la profesión habitual. Se concede cuando el trabajador sufre una disminución de, como mínimo, el 33% en su rendimiento para su profesión.

    La cuantía de la prestación es una indemnización a tanto alzado igual a 24 mensualidades de la base reguladora para incapacidad temporal. El abono se realiza mediante pago único.

    • Incapacidad permanente total para la profesión habitual. Imposibilita al beneficiario a ejercer su profesión u oficio, pero sí le permite hacer otros trabajos compatibles con su estado físico.

    La cuantía será del 55% de la base reguladora, aumentando un 20% a partir de los 55 años, si tuviera dificultad para encontrar empleo en una actividad distinta.

    • Incapacidad permanente absoluta para todo trabajo. El trabajador no puede realizar actividad laboral alguna.

    La cuantía será del 100% de la base reguladora.

    • Gran invalidez. Esta modalidad se da cuando el trabajador necesita asistencia para los actos más esenciales de la vida.

    4. Modos de inicio del procedimiento

    El procedimiento de incapacidad permanente se inicia:

    • De oficio
    • Por la entidad gestora cuando el trabajador agote el período de incapacidad temporal o por estar en situación de incapacidad permanente
    • Por la inspección de trabajo
    • Por el servicio público de salud
    • Por solicitud de las entidades colaboradoras (por ejemplo, por la mutua que tenga contratada la empresa).
    • Por solicitud del trabajador

    Una vez iniciado el procedimiento se podrá aportar y solicitar toda la documentación, médica o no, que se considere relevante para la declaración de incapacidad que corresponda. El trabajador deberá ser evaluado por el EVI (Equipo de Valoración de Incapacidades) y los facultativos de la Seguridad Social, que realizaran un dictamen en base a la documentación y situación médica del interesado.

    5. ¿Puedo recibir una cuantía mayor a la estipulada legalmente?

    En los casos en los que las lesiones o reducciones anatómicas sean consecuencia de un accidente de trabajo, y siempre y cuando se establezca que deriva de una responsabilidad empresarial, podríamos ver aumentada nuestra pensión entre un 30% y un 50%, según los casos.

    6. Si no estoy conforme con el dictamen, ¿puedo impugnarlo?

    Según el artículo 71 de la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social, para la impugnación de estas resoluciones se deberá interponer primero una reclamación previa ante la entidad gestora responsable. El motivo de impugnación puede ser por denegación de la incapacidad permanente o por no estar conforme con la que se acordó, si se considera que corresponde una calificación superior de la misma. Desestimada también la reclamación previa, se abre la vía judicial para que sean los Tribunales de lo Social los que determinen la pertinencia o no de la resolución que impugnamos.

    Para que el procedimiento de impugnación, tanto administrativo como judicial, tenga garantías de prosperar, es muy recomendable aportar una pericial médica con un profesional en incapacidades, ya que tenemos que tumbar el criterio de los médicos de la Seguridad Social, que la mayoría de las veces acuerda la denegación de las incapacidades permanentes con justificaciones vagas y sin fundamentar correctamente los motivos para ello.

    7. ¿La pensión de incapacidad permanente es para siempre?

    Aunque, normalmente, las patologías que dan lugar a la concesión por incapacidad permanente tienen virtualidad de duraderas en el tiempo y casi ninguna mejora, es posible que el INSS proceda a su revisión si se dan ciertas circunstancias.

    La agravación, el error en el diagnóstico, la mejoría o la realización de algún trabajo que no estaba permitido pueden causar una modificación o extinción de la incapacidad y, con ella, de la pensión.

    Como conclusión, hay que decir que la declaración de incapacidad de un trabajador incide de forma clara en varios derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución. La dignidad, la igualdad y el derecho al trabajo son piedras básicas para que una sociedad pueda ofrecer las mismas oportunidades a la hora de enfrentarse a la vida social y laboral, siempre cuidando de que no se permitan situaciones abusivas contra aquellas personas cuya condición médica es precaria.

    Yeray Plata Torroglosa

    Abogado | LEAN Abogados

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