El divorcio

Todo lo que tienes que saber del divorcio

1. ¿Qué es el divorcio?

El divorcio es la disolución legal de un matrimonio, a solicitud de uno o de los dos cónyuges, cuando se dan las causas previstas por la ley.

Antes de llegar a ese punto, nuestro ordenamiento contempla algunas alternativas:

  • La separación de hecho, en la que los cónyuges se encuentran viviendo de forma separada e independiente pero sin disolver el matrimonio.
  • La separación judicial, o el final de la vida en común entre dos cónyuges vía resolución judicial. No se extingue el vínculo matrimonial, pero sí la mayoría de los derechos y obligaciones que este había generado.

Al contrario de lo que sucede con estas separaciones, en el caso del divorcio sí desaparece el vínculo matrimonial. Por lo tanto, si se quisiese revertir la situación, ambas partes deberían contraer matrimonio de nuevo.

Desde 2005, con la aprobación del llamado ‘divorcio exprés’, los cónyuges no tienen que exponer ningún motivo para su ruptura, basta con que declaren su intención de separarse tras un mínimo de tres meses de matrimonio.

El divorcio puede ser contencioso (cuando los cónyuges se enfrentan por  los términos de la disolución de su matrimonio) o de mutuo acuerdo (cuando alcanzan un pacto sobre las condiciones en que se van a divorciar).

El divorcio es la disolución legal de un matrimonio, a solicitud de uno o de los dos cónyuges, cuando se dan las causas previstas por la ley.

Antes de llegar a ese punto, nuestro ordenamiento contempla algunas alternativas:

  • La separación de hecho, en la que los cónyuges se encuentran viviendo de forma separada e independiente pero sin disolver el matrimonio.
  • La separación judicial, o el final de la vida en común entre dos cónyuges vía resolución judicial. No se extingue el vínculo matrimonial, pero sí la mayoría de los derechos y obligaciones que este había generado.

Al contrario de lo que sucede con estas separaciones, en el caso del divorcio sí desaparece el vínculo matrimonial. Por lo tanto, si se quisiese revertir la situación, ambas partes deberían contraer matrimonio de nuevo.

Desde 2005, con la aprobación del llamado ‘divorcio exprés’, los cónyuges no tienen que exponer ningún motivo para su ruptura, basta con que declaren su intención de separarse tras un mínimo de tres meses de matrimonio.

El divorcio puede ser contencioso (cuando los cónyuges se enfrentan por  los términos de la disolución de su matrimonio) o de mutuo acuerdo (cuando alcanzan un pacto sobre las condiciones en que se van a divorciar).

Sabemos lo delicado que es el divorcio, por eso le damos todo el apoyo con abogados expertos en divorcio. Consúltenos Gratis.

2. ¿Qué es el convenido regulador del divorcio?

Conjuntamente con la demanda de divorcio se presenta un Convenio Regulador. Este documento recoge y establece las consecuencias legales de la disolución del matrimonio. Por ejemplo:

  • El cuidado de los hijos. Se regulará todo lo relacionado con:
    • La patria potestad. Es la obligación y derecho de cuidar de los hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. También la representación y administración de sus bienes. La patria potestad es derecho y obligación de ambos progenitores, y ambos la comparten. Sólo en interés del hijo el juez podrá atribuírsela en exclusiva a uno de los padres.
    • La guarda y custodia. La obligación y derecho de vivir, cuidar y asistir a los menores, y, en especial el derecho a decidir sobre su lugar de residencia. Puede ejercerla sólo uno de los progenitores, los dos o incluso una tercera persona. Los criterios que empleará el juez para decidir son:
      • El interés superior de los hijos
      • El resultado del informe del equipo psicosocial de los juzgados
      • El derecho de audiencia de los menores, siempre que sean mayores de doce años, por el que las medidas judiciales sobre el cuidado y educación serán adoptadas tras oírles si tuvieren suficiente juicio.
      • El principio de no separar a los hermanos
      • La edad de los menores
      • El tiempo de que disponen los progenitores
      • El lugar de residencia
    • El régimen de comunicación y visitas a los niños del cónyuge que no tenga la custodia (también en el caso de los abuelos a los nietos).
    • La atribución del uso de la vivienda familiar y del ajuar, que el juez aprobará si no perjudica a ninguno de los dos cónyuges y anteponiendo los intereses de los hijos menores.
    • La pensión de alimentos de los hijos, que deberá reflejar las actualizaciones que correspondan. La pensión continúa mientras se estén formando los hijos, aunque sean ya mayores de edad, y no tengan recursos económicos
    • La liquidación del régimen económico del matrimonio, en el caso de que proceda.
    • La pensión compensatoria que uno de los cónyuges puede tener que pagar al otro para mitigar el perjuicio económico que el divorcio ocasione en su nivel de vida. No se trata de igualar a los cónyuges, sino de que una de las partes asista a la otra mientras vuelve a la situación económica e incluso laboral que tendría de no haberse extinguido el matrimonio.
    • Contribución a las cargas del matrimonio.

En términos estrictamente materiales, las condiciones de la disolución del matrimonio cambiarán en función de si los cónyuges estaban casados en régimen de gananciales o de separación de bienes.

Conjuntamente con la demanda de divorcio se presenta un Convenio Regulador. Este documento recoge y establece las consecuencias legales de la disolución del matrimonio. Por ejemplo:

  • El cuidado de los hijos. Se regulará todo lo relacionado con:
    • La patria potestad. Es la obligación y derecho de cuidar de los hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral. También la representación y administración de sus bienes. La patria potestad es derecho y obligación de ambos progenitores, y ambos la comparten. Sólo en interés del hijo el juez podrá atribuírsela en exclusiva a uno de los padres.
    • La guarda y custodia. La obligación y derecho de vivir, cuidar y asistir a los menores, y, en especial el derecho a decidir sobre su lugar de residencia. Puede ejercerla sólo uno de los progenitores, los dos o incluso una tercera persona. Los criterios que empleará el juez para decidir son:
      • El interés superior de los hijos
      • El resultado del informe del equipo psicosocial de los juzgados
      • El derecho de audiencia de los menores, siempre que sean mayores de doce años, por el que las medidas judiciales sobre el cuidado y educación serán adoptadas tras oírles si tuvieren suficiente juicio.
      • El principio de no separar a los hermanos
      • La edad de los menores
      • El tiempo de que disponen los progenitores
      • El lugar de residencia
    • El régimen de comunicación y visitas a los niños del cónyuge que no tenga la custodia (también en el caso de los abuelos a los nietos).
    • La atribución del uso de la vivienda familiar y del ajuar, que el juez aprobará si no perjudica a ninguno de los dos cónyuges y anteponiendo los intereses de los hijos menores.
    • La pensión de alimentos de los hijos, que deberá reflejar las actualizaciones que correspondan. La pensión continúa mientras se estén formando los hijos, aunque sean ya mayores de edad, y no tengan recursos económicos
    • La liquidación del régimen económico del matrimonio, en el caso de que proceda.
    • La pensión compensatoria que uno de los cónyuges puede tener que pagar al otro para mitigar el perjuicio económico que el divorcio ocasione en su nivel de vida. No se trata de igualar a los cónyuges, sino de que una de las partes asista a la otra mientras vuelve a la situación económica e incluso laboral que tendría de no haberse extinguido el matrimonio.
    • Contribución a las cargas del matrimonio.

En términos estrictamente materiales, las condiciones de la disolución del matrimonio cambiarán en función de si los cónyuges estaban casados en régimen de gananciales o de separación de bienes.

3. ¿Cómo realizar el reparto de bienes?

En el primer caso, se deben repartir todos los bienes procedentes de las ganancias del matrimonio desde que éste se celebró. Los haya ganado quien los haya ganado, esos bienes son considerados comunes y como tales se deben dividir. De hecho, si alguno de los esposos reclama un bien para sí, deberá demostrar que es suyo porque, de lo contrario, la ley entenderá que es de los dos y se repartirá a partes iguales. En el segundo caso, cada cónyuge conserva la propiedad de sus bienes, así que sólo habrá que acordar el reparto de aquellos que realmente hayan adquirido de forma conjunta y, como tales, consten a nombre de los dos. Esto facilita a menudo el proceso.

Lo mismo que sucede con los bienes es aplicable también a las deudas. En el régimen de separación de bienes cada cónyuge responde de las suyas propias y sólo serán comunes las que se hayan adquirido para el sostenimiento de la familia. Para satisfacer éstas, se responderá primero con los bienes comunes, después con los del cónyuge titular de la deuda y, por último y sólo si fuera necesario, con los del otro.

El régimen de bienes gananciales es el que la ley aplica por defecto al matrimonio en toda España, salvo en Cataluña, Valencia, Baleares, Vizcaya, Navarra y Aragón. En estas comunidades es la separación de bienes el régimen aplicado si no se opta explícitamente por otro. De cualquier manera, todos los matrimonios pueden elegir libremente su régimen económico, residan donde residan.

En el primer caso, se deben repartir todos los bienes procedentes de las ganancias del matrimonio desde que éste se celebró. Los haya ganado quien los haya ganado, esos bienes son considerados comunes y como tales se deben dividir. De hecho, si alguno de los esposos reclama un bien para sí, deberá demostrar que es suyo porque, de lo contrario, la ley entenderá que es de los dos y se repartirá a partes iguales. En el segundo caso, cada cónyuge conserva la propiedad de sus bienes, así que sólo habrá que acordar el reparto de aquellos que realmente hayan adquirido de forma conjunta y, como tales, consten a nombre de los dos. Esto facilita a menudo el proceso.

Lo mismo que sucede con los bienes es aplicable también a las deudas. En el régimen de separación de bienes cada cónyuge responde de las suyas propias y sólo serán comunes las que se hayan adquirido para el sostenimiento de la familia. Para satisfacer éstas, se responderá primero con los bienes comunes, después con los del cónyuge titular de la deuda y, por último y sólo si fuera necesario, con los del otro.

El régimen de bienes gananciales es el que la ley aplica por defecto al matrimonio en toda España, salvo en Cataluña, Valencia, Baleares, Vizcaya, Navarra y Aragón. En estas comunidades es la separación de bienes el régimen aplicado si no se opta explícitamente por otro. De cualquier manera, todos los matrimonios pueden elegir libremente su régimen económico, residan donde residan.

4. ¿Cómo hacer la liquidación de la sociedad?

El siguiente paso natural es el pago de las deudas de carácter ganancial tanto con terceros como con los propios cónyuges. A partir de ahí se procedería al reparto de los bienes restantes entre los dos cónyuges, teniendo cada uno preferencia para que se le adjudiquen los bienes que sean de uso personal o profesional.

En caso de que se llegue a un entendimiento entre los esposos sobre todas estas cuestiones, se presentarán un acuerdo ante el juez, que otorgará el divorcio una vez aprobado el pacto y tras verificar la comprensión de lo que se va a firmar por parte de ambos.

Sin llegar a un acuerdo, sin embargo, será inevitable ir a juicio. Los abogados de ambas partes presentarán sus evidencias y argumentos dejando en manos del juez la resolución de las condiciones del divorcio.

Los cónyuges serán citados a una comparecencia para realizar inventario. Si una parte no asistiese, se hará el inventario sin el ausente.

Una vez inventariada la liquidación sólo queda esperar a la sentencia, a no ser que se produzca un acuerdo anterior. Mientras esto ocurre, los bienes gananciales deben cubrir la manutención de los cónyuges y sus hijos así como los gastos necesarios de conservación del patrimonio.

Una sentencia puede tardar desde unos pocos meses hasta varios años en ser firme. El grado de concesiones y de capacidad de colaboración entre los cónyuges será clave para facilitar al proceso.

El siguiente paso natural es el pago de las deudas de carácter ganancial tanto con terceros como con los propios cónyuges. A partir de ahí se procedería al reparto de los bienes restantes entre los dos cónyuges, teniendo cada uno preferencia para que se le adjudiquen los bienes que sean de uso personal o profesional.

En caso de que se llegue a un entendimiento entre los esposos sobre todas estas cuestiones, se presentarán un acuerdo ante el juez, que otorgará el divorcio una vez aprobado el pacto y tras verificar la comprensión de lo que se va a firmar por parte de ambos.

Sin llegar a un acuerdo, sin embargo, será inevitable ir a juicio. Los abogados de ambas partes presentarán sus evidencias y argumentos dejando en manos del juez la resolución de las condiciones del divorcio.

Los cónyuges serán citados a una comparecencia para realizar inventario. Si una parte no asistiese, se hará el inventario sin el ausente.

Una vez inventariada la liquidación sólo queda esperar a la sentencia, a no ser que se produzca un acuerdo anterior. Mientras esto ocurre, los bienes gananciales deben cubrir la manutención de los cónyuges y sus hijos así como los gastos necesarios de conservación del patrimonio.

Una sentencia puede tardar desde unos pocos meses hasta varios años en ser firme. El grado de concesiones y de capacidad de colaboración entre los cónyuges será clave para facilitar al proceso.

5. Respuesta a las preguntas más frecuentes que se plantea una persona al divorciarse

1. ¿Cuánto tardará en resolverse mi proceso de divorcio?

La disolución del matrimonio, en torno a un año. La cuestión patrimonial puede alargarse más, hasta los dos años, posiblemente.

2. ¿Se puede resolver la situación de forma amistosa?

Por supuesto, y es lo más conveniente. Sobre todo cuando hay menores implicados.

3. ¿Qué sucede si uno de los dos cónyuges no desea divorciarse o se niega a alcanzar un acuerdo?

No queda más remedio que tramitar el divorcio de forma contenciosa.

4. Tenemos hijos, ¿cuál es la mejor forma de protegerlos?

Lo mejor es intentar llegar a un acuerdo en los términos del divorcio sobre la guardia y custodia, y sobre todas las cuestiones que afecten a los menores, tanto las económicas como las que afecten a su cuidado y custodia. Es importante procurar no involucrar a los hijos en el proceso de ruptura para protegerlos.

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5. ¿Qué posibilidades de custodia existen?

Dos, la custodia monoparental y la custodia compartida. La primera se otorga a favor de la madre en una gran mayoría de los casos, más del 80%. Muy pocas veces se otorga a favor del padre. La segunda va ganando espacio y es cada vez más frecuente. El Tribunal Supremo la ha establecido ya incluso en casos en los que el divorcio no era de mutuo acuerdo y hay un proyecto de ley para impulsarla, aunque hasta el momento ese proyecto no se ha hecho realidad.

6. ¿A cuánto puede ascender la pensión de alimentos por cada uno de los hijos?

Esta pensión se calcula en función de los ingresos de los padres y las necesidades de los hijos. Una pensión de alimentos media se puede situar en la actualidad entre los 300 y los 400 euros por hijo.

7. ¿Quién debe pagar y quién recibir la pensión compensatoria?

La pensión compensatoria se abona al cónyuge al que el divorcio le supone un mayor desequilibro. Los supuestos para que el juez pueda ordenarla están tasados en el Código Civil. Siempre la abona el cónyuge que queda en mejor situación económica. Antiguamente era más frecuente por el menor acceso de las mujeres al mercado de trabajo, pero en la actualidad, dada la independencia económica de ambos cónyuges en la mayoría de casos, cada vez se concede menos y de forma más limitada en el tiempo.

8. ¿Cuál es la manera más conveniente de repartir los bienes con mi cónyuge?

Lo mejor es evitar los proindivisos, es decir, hay que procurar no quedarse con un porcentaje sobre bienes comunes. Es mejor dividir los bienes de forma equitativa y que cada cónyuge ostente la plena propiedad sobre aquellos que le corresponden.

9. ¿Es siempre necesario acudir a los juzgados?

No. En el divorcio de mutuo acuerdo sólo se acude ante el juez al final del proceso, y esto eso un mero trámite de carácter administrativo, no un modo de resolver una disputa legal. También por esto, el acuerdo suele ser la mejor manera de resolver un divorcio.

10. ¿Por qué confiar en LEAN para mi divorcio?

Porque somos un despacho cercano y conocedor de las dificultades de todo tipo que se atraviesan en un divorcio. Sabemos tratar estas situaciones y tenemos una gran experiencia en la negociación de acuerdos. Además, somos especialistas en disoluciones patrimoniales de todo tipo y en la gestión de medianos y grandes patrimonios, lo que ayuda a nuestros clientes a reordenar su situación económica de una manera mucho más fácil.

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