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  • ¿Qué es la Ley de Segunda Oportunidad?

    16, Jul, 2018 | Concursal

    El artículo 178 bis de la Ley Concursal regula el llamado ‘beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho’ para el supuesto de conclusión del concurso de acreedores por liquidación o por insuficiencia de masa activa. Eso, en términos técnicos.

    En términos más claros, establece un sistema por el que cualquier deudor persona física (siempre que cumpla unos requisitos), sea empresario o no (la única diferencia será el juzgado competente), puede liberarse de toda su deuda y volver a operar en el tráfico económico sin esa pesada losa que es una deuda inasumible.

    1. Exoneración temporal o provisional del pasivo insatisfecho

    Dentro del procedimiento de concurso de acreedores de la persona física se obtendrá, en primer lugar, la exoneración de la deuda provisional y, posteriormente, una exoneración definitiva. Esto es, se condonará la deuda definitivamente al deudor persona física que se acoja a este mecanismo.

    La Ley exige para la admisión de la solicitud de exoneración del pasivo insatisfecho que el deudor lo sea de buena fe. Este concepto es objetivo, con una serie de presunciones de existencia de buena fe establecidas legalmente.

    2. Procedimiento

    El mecanismo de la segunda oportunidad se activará siempre dentro del procedimiento de concurso de acreedores del deudor persona física. Normalmente, deberá haberse acudido con anterioridad a un procedimiento de mediación extrajudicial con los acreedores que se encuentra también regulado en la Ley Concursal.

    Si dentro del concurso de acreedores se cuenta con la conformidad (o la no oposición) de la administración concursal y los acreedores, el juez del concurso concederá, con carácter provisional, el beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho y declarará la conclusión del concurso de acreedores.

    3. Alcance

    Otorgado el beneficio de la exoneración temporal, y dependiendo del porcentaje de los créditos que el deudor haya podido satisfacer con la liquidación de sus bienes dentro del procedimiento concursal, el deudor podrá obtener la exoneración de toda su deuda tras finalizar el concurso de acreedores o, si no pudiese cumplir con los porcentajes de pagos de los créditos establecidos legalmente, obtener el beneficio de exoneración de toda la deuda tras el transcurso de cinco años. Durante este periodo, se establecerá por el juzgado un plan de pagos en el que se incluirán los créditos de derecho público y alimentos que no se hubiesen atendido durante el procedimiento concursal.

    El plan de pagos se ajustará a los ingresos reales del deudor y, durante este periodo de cinco años, los créditos adeudados no devengarán intereses.

    4. Revocación del beneficio

    Como medio para evitar usos fraudulentos de este mecanismo, cualquier acreedor concursal está legitimado para solicitar la revocación del beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho cuando el deudor, durante los cinco años siguientes a su concesión:

    a) Incurriese en alguna de las circunstancias que hubiera impedido la concesión del beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho.

    b) En su caso, incumpliese la obligación de pago de las deudas no exoneradas conforme a lo dispuesto en el plan de pagos.

    c) Mejorase sustancialmente su situación económica de manera que pudiera pagar todas las deudas pendientes sin detrimento de sus obligaciones de alimentos, o

    d) Se constatase la existencia de ingresos, bienes o derechos ocultados.

    5. Exoneración Definitiva

    Por tanto, la ley es aceptablemente práctica en cuento al esfuerzo de pago al que obliga al deudor pues, siempre que lo destinado al pago sea lo establecido legalmente, aún cuando la deuda que se haya atendido durante el plazo de cinco años sea muy inferior a la cantidad adeudada, el deudor podrá alcanzar el beneficio de exoneración del pasivo definitivo.

    Una vez transcurrido este periodo de cinco años, y cumplidas estas condiciones, toda la deuda se declarará extinguida y, consecuentemente, los acreedores cuyos créditos se extinguen no podrán iniciar ningún tipo de acción dirigida frente al deudor para el cobro de los mismos.

    Es cierto que, tal y como está concebido, el procedimiento puede resultar un camino arduo para cualquier deudor que se encuentre en una situación extrema. Ahora bien, es el único mecanismo con el que cuenta actualmente la legislación española para que un deudor que se encuentre en esta situación pueda alcanzar una segunda oportunidad y no verse obligado a operar en la economía sumergida el resto de su vida.

    Por este motivo, el mecanismo legal de la Segunda Oportunidad, hace más atractivo el concurso de acreedores para las personas físicas, ya sean empresarios o no. Al menos les permite superar una situación que, de otro modo, se convertiría en una losa que les condenaría a operar en la economía sumergida sin llegar a satisfacer nunca a sus acreedores ni poder poner en marcha nuevos proyectos de vida y empresariales dentro de la normalidad legal.

    Fernando Ollero Ojeda
    LEAN Abogados

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