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  • La Ley de segunda oportunidad para personas físicas

    La Ley de Segunda Oportunidad es una herramienta encaminada “al bien común, a la seguridad jurídica y, en definitiva, a la justicia”. ¿Qué beneficios comprende y cómo llevarla a cabo?

    El pasado mes de mayo de 2020 se aprobó y publicó el Texto Refundido de la Ley Concursal, una norma de 752 artículos que viene armonizar los criterios de la anterior Ley del año 2003, que había experimentado profundas modificaciones. 

    Entre las cuestiones que se abordan en este texto cabe destacar el tratamiento de la insolvencia de personas físicas o naturales, con una gran aplicación práctica tanto en el entorno de la persona empresaria como del particular.

    1. Requisitos de la segunda oportunidad

    Los requisitos subjetivos para la concesión del BEPI son que el concurso no sea declarado culpable y no haber sido condenado penalmente.

    Los requisitos objetivos para la modalidad de pago inmediato son:

    1. Haber satisfecho todos los créditos contra la masa y privilegiados.
    2. Sólo para los deudores que pudieran haber intentado un acuerdo extrajudicial de pagos:
      • Haber intentado celebrar este acuerdo.
      • Haber pagado el 25% de los créditos ordinarios.

    Los requisitos objetivos para la modalidad sujeta a plan de pagos son:

    1. No haber rechazado una oferta de empleo en los últimos cuatro años.
    2. No haber incumplido los deberes de colaboración con la administración concursal o el juez del concurso.
    3. No haber disfrutado de un BEPI en los últimos 10 años.
    4. Cumplir el plan de pagos.

    2. Plan de pagos

    Con relación al plan de pagos, las características que lo definen son las siguientes:

    • No puede extenderse más allá de los cinco años.
    • Durante dicho plazo,las deudas no devengarán interés.
    • Créditos afectados en todo caso: créditos contra la masa, créditos privilegiados y créditos alimenticios, independientemente de su calificación.
    • Créditos con posible afectación: créditos ordinarios y créditos públicos. Este texto se incorpora en reacción a la Sentencia del Tribunal Supremo de 2 de julio de 2019. Es importante señalar que el actual texto no extiende la exoneración a los créditos públicos hasta tanto se incorpore la directiva comunitaria que prevemos impedirá este criterio.
    • Los efectos de este plan de pagos son los de aplazamiento y/o fraccionamiento.
    • Habrá de referir una cláusula de cierre, tal y como establece el artículo 499.2 del Texto Refundido de la Ley Concursal.

    Como novedad del texto refundido, destacamos que el BEPI se extenderá al cónyuge en régimen de comunidad de bienes respecto de las deudas gananciales incluidas en el pasivo concursal, aunque, a diferencia de la anterior Ley, que declaraba la completa exoneración, en el nuevo texto siguen respondiendo los bienes privativos del cónyuge si éste contrajo también la deuda.

    3. Los beneficios de la segunda oportunidad

    Como acertadamente refiere la Exposición de Motivos de la Ley 25/2015, la segunda oportunidad es una herramienta encaminada “al bien común, a la seguridad jurídica y, en definitiva, a la justicia”. Los beneficios del mecanismo de la segunda oportunidad no conciernen únicamente al deudor, sino que también sirven al interés de la sociedad y al conjunto de los acreedores afectados. Con unos años de perspectiva desde su aprobación, se hace necesario un análisis sucinto de su acogida y puesta en práctica.

    Con la regulación previa, el deudor persona física veía como se liquidaban sus bienes y como, además, tras el concurso las deudas no satisfechas se mantenían vigentes. La aprobación de la Ley de Segunda Oportunidad supone un cambio radical respecto a esa situación. El concurso no deja de tener como finalidad la satisfacción ordenada de los acreedores, pero la esencia de la reforma pasa por regular la exoneración de las deudas. Aunque técnicamente no resulte una gran ley, sí nos brinda la oportunidad de conseguir la exoneración de las deudas si quien insta el concurso ha actuado de buena fe y se cumplen determinados requisitos. Por ello, tenemos que saber recurrir a ese procedimiento con la misma naturalidad con la que tradicionalmente hemos acudido a la misma herramienta vitaminada de los procedimientos concursales societarios, los hermanos mayores de este mecanismo de segunda oportunidad de las personas físicas.

    Se trata de conseguir que miles de personas al límite del endeudamiento o de la insolvencia logren la exoneración de sus deudas y puedan volver a empezar, reincorporándose a la sociedad como miembros activos en la vida económica y social, abandonando la economía sumergida y superando el estigma que supone el fracaso del emprendedor.

    4. Las fases de la segunda oportunidad

    El esquema del mecanismo de la segunda oportunidad es sencillo. Partimos de que cualquier persona, autónomo o consumidor, que se encuentre en situación de insolvencia (actual o inminente) puede iniciar un acuerdo extrajudicial de pagos que -salvo pacto previo- le conducirá a un concurso de acreedores y, una vez liquidados sus bienes, podrá obtener la deseada exoneración de sus deudas si se cumplen determinados requisitos. Una prueba de la sencillez de la operativa de la segunda oportunidad es que el propio Ministerio de Justicia ha simplificado los trámites publicando un formulario para facilitar el acceso al procedimiento. La estructura es simple, en tres fases:

    • Acuerdo extrajudicial de pagos. Se cubre y presenta un formulario ante Notario (persona física) o Registrador Cámara de Comercio (empresario), nombrando un mediador concursal que gestione esta fase inicial. En caso de llegar a acuerdo en este momento entre el deudor y sus acreedores, el expediente finaliza en esta fase.
    • Concurso consecutivo. Si el acuerdo no fructifica, el mediador concursal inicia el concurso consecutivo ante el Juzgado de Primera Instancia (persona física no empresaria) o ante el Juzgado de lo Mercantil (persona física empresaria). El mediador asume la función de Administrador Concursal y tramita con el Juzgado la liquidación de bienes del deudor. Esta etapa concluye con la calificación del concurso que, para el éxito del mecanismo, debe declararse como fortuito (buena fe del deudor), facilitando la entrada a la fase siguiente.
    • Exoneración de las deudas. Finalizado el concurso con calificación positiva, a petición del abogado del deudor y si se cumplen los requisitos para acceder al mecanismo de la exoneración -no haber sido condenado por delitos contra la Hacienda Pública o contra la Seguridad Social en los diez años inmediatamente anteriores, no haber actuado con dolo en el agravamiento de la crisis y en el concurso y haber intentado una solución amistosa previa-, el Juez acordará la exoneración de la deuda bien por vía directa (art. 178.bis.3.4º Ley Concursal), que supone que se pueden pagar determinados créditos, bien por la vía del plan de pagos de 5 años recogido en el apartado siguiente del mismo artículo, cuando el deudor no pueda hacer frente a esos créditos.

    Ha de tenerse en cuenta que éste no es un beneficio irrevocable y que puede pedirse su revisión dentro de los 5 años siguientes a su concesión, en caso de que exista causa para ello (art.178 bis.7LC).

    El abogado del deudor tiene, por tanto, dos intervenciones clave durante el procedimiento: la de solicitud del acuerdo extrajudicial de pagos en la primera fase y la de solicitud de la exoneración del pasivo insatisfecho una vez calificado el concurso como fortuito al inicio de la tercera fase.

    5. La consolidación de la segunda oportunidad de las personas físicas

    Los datos de los años 2017 y 2018 confirman que este mecanismo de segunda oportunidad se está afianzando en nuestra cultura jurídica, ayudada por el desarrollo doctrinal, la implicación de la abogacía, el aumento de la formación específica y el efecto mediático que implicaron los primeros casos de cancelaciones de deuda de personas físicas. Las dudas interpretativas, derivadas de la falta de claridad de conceptos como el crédito público, los fiadores o la vivienda habitual, no deben obstaculizar el acceso al procedimiento, sino estimular el debate.

    Como especialistas en reestructuración de deuda, desde LEAN ABOGADOS realizamos un trabajo de asesoramiento previo para decidir la estrategia a seguir, ya que en función de la cifra de activo del deudor será aconsejable negociar con sus acreedores para obtener un acuerdo previo que le aleje de la situación de insolvencia, o bien -seguido el concurso con o sin liquidación- enfocar el procedimiento directamente hacia la exoneración de las deudas.

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