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  • La Ley de Segunda Oportunidad de las personas físicas

    11, Jun, 2019 | Derecho Concursal | Ley de Segund Oportunidad

    1. Los beneficios de la segunda oportunidad

    Como acertadamente refiere la Exposición de Motivos de la Ley 25/2015, la segunda oportunidad es una herramienta encaminada “al bien común, a la seguridad jurídica y, en definitiva, a la justicia”. Los beneficios del mecanismo de la segunda oportunidad no conciernen únicamente al deudor, sino que también sirven al interés de la sociedad y al conjunto de los acreedores afectados. Con unos años de perspectiva desde su aprobación, se hace necesario un análisis sucinto de su acogida y puesta en práctica.

    Con la regulación previa, el deudor persona física veía como se liquidaban sus bienes y como, además, tras el concurso las deudas no satisfechas se mantenían vigentes. La aprobación de la Ley de Segunda Oportunidad supone un cambio radical respecto a esa situación. El concurso no deja de tener como finalidad la satisfacción ordenada de los acreedores, pero la esencia de la reforma pasa por regular la exoneración de las deudas. Aunque técnicamente no resulte una gran ley, sí nos brinda la oportunidad de conseguir la exoneración de las deudas si quien insta el concurso ha actuado de buena fe y se cumplen determinados requisitos. Por ello, tenemos que saber recurrir a ese procedimiento con la misma naturalidad con la que tradicionalmente hemos acudido a la misma herramienta vitaminada de los procedimientos concursales societarios, los hermanos mayores de este mecanismo de segunda oportunidad de las personas físicas.

    Se trata de conseguir que miles de personas al límite del endeudamiento o de la insolvencia logren la exoneración de sus deudas y puedan volver a empezar, reincorporándose a la sociedad como miembros activos en la vida económica y social, abandonando la economía sumergida y superando el estigma que supone el fracaso del emprendedor.

    2. Las fases de la segunda oportunidad

    El esquema del mecanismo de la segunda oportunidad es sencillo. Partimos de que cualquier persona, autónomo o consumidor, que se encuentre en situación de insolvencia (actual o inminente) puede iniciar un acuerdo extrajudicial de pagos que -salvo pacto previo- le conducirá a un concurso de acreedores y, una vez liquidados sus bienes, podrá obtener la deseada exoneración de sus deudas si se cumplen determinados requisitos. Una prueba de la sencillez de la operativa de la segunda oportunidad es que el propio Ministerio de Justicia ha simplificado los trámites publicando un formulario para facilitar el acceso al procedimiento. La estructura es simple, en tres fases:

    • Acuerdo extrajudicial de pagos. Se cubre y presenta un formulario ante Notario (persona física) o Registrador Cámara de Comercio (empresario), nombrando un mediador concursal que gestione esta fase inicial. En caso de llegar a acuerdo en este momento entre el deudor y sus acreedores, el expediente finaliza en esta fase.
    • Concurso consecutivo. Si el acuerdo no fructifica, el mediador concursal inicia el concurso consecutivo ante el Juzgado de Primera Instancia (persona física no empresaria) o ante el Juzgado de lo Mercantil (persona física empresaria). El mediador asume la función de Administrador Concursal y tramita con el Juzgado la liquidación de bienes del deudor. Esta etapa concluye con la calificación del concurso que, para el éxito del mecanismo, debe declararse como fortuito (buena fe del deudor), facilitando la entrada a la fase siguiente.
    • Exoneración de las deudas. Finalizado el concurso con calificación positiva, a petición del abogado del deudor y si se cumplen los requisitos para acceder al mecanismo de la exoneración -no haber sido condenado por delitos contra la Hacienda Pública o contra la Seguridad Social en los diez años inmediatamente anteriores, no haber actuado con dolo en el agravamiento de la crisis y en el concurso y haber intentado una solución amistosa previa-, el Juez acordará la exoneración de la deuda bien por vía directa (art. 178.bis.3.4º Ley Concursal), que supone que se pueden pagar determinados créditos, bien por la vía del plan de pagos de 5 años recogido en el apartado siguiente del mismo artículo, cuando el deudor no pueda hacer frente a esos créditos.

    Ha de tenerse en cuenta que éste no es un beneficio irrevocable y que puede pedirse su revisión dentro de los 5 años siguientes a su concesión, en caso de que exista causa para ello (art.178 bis.7LC).

    El abogado del deudor tiene, por tanto, dos intervenciones clave durante el procedimiento: la de solicitud del acuerdo extrajudicial de pagos en la primera fase y la de solicitud de la exoneración del pasivo insatisfecho una vez calificado el concurso como fortuito al inicio de la tercera fase.

    3. La consolidación de la segunda oportunidad de las personas físicas

    Los datos de los años 2017 y 2018 confirman que este mecanismo de segunda oportunidad se está afianzando en nuestra cultura jurídica, ayudada por el desarrollo doctrinal, la implicación de la abogacía, el aumento de la formación específica y el efecto mediático que implicaron los primeros casos de cancelaciones de deuda de personas físicas. Las dudas interpretativas, derivadas de la falta de claridad de conceptos como el crédito público, los fiadores o la vivienda habitual, no deben obstaculizar el acceso al procedimiento, sino estimular el debate.

    Como especialistas en reestructuración de deuda, desde LEAN ABOGADOS realizamos un trabajo de asesoramiento previo para decidir la estrategia a seguir, ya que en función de la cifra de activo del deudor será aconsejable negociar con sus acreedores para obtener un acuerdo previo que le aleje de la situación de insolvencia, o bien -seguido el concurso con o sin liquidación- enfocar el procedimiento directamente hacia la exoneración de las deudas.

    José Luis Villar de la RieraJosé Luis Villar de la Riera

    Socio | LEAN Abogados

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