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  • El testamento en tiempo de epidemia

    27 marzo, 2020
    ¿Es posible realizar un testamento de forma excepcional sin necesidad de acudir al notario y elevarlo a público dadas las circunstancias de epidemia?

    Aunque habitualmente el testamento se otorga ante Notario, el Código Civil prevé que de forma excepcional que este pueda otorgarse únicamente ante testigos, en caso de epidemia (art. 701 CC) y en caso de peligro inminente de muerte (art.700 CC).

    Los Códigos Civiles italiano y portugués prevén también esta modalidad de testamento hecho ante testigos para tiempos de enfermedad contagiosa o calamidad pública.

    1. Requisitos para realizar testamento

    El testador ha de estar en su cabal juicio en el momento de realizar el testamento y será válido, aunque después el testador pierda sus facultades mentales. Sin embargo, no lo será, si no es otorgado libremente, por serlo mediante violencia, dolo o fraude.

    En caso de epidemia podrá otorgarse ante 3 testigos mayores de 16 años.

    En caso de peligro inminente de muerte ante 5 testigos mayores de 18 años.

    En ambos casos los testigos han de entender el idioma del testador y tener juicio suficiente para desarrollar su labor testifical, no pudiendo ser testigos los herederos o legatarios, los cónyuges de estos, ni los parientes hasta 4º grado de consanguinidad (primos) o 2º de afinidad (abuelos, hermanos, nietos y cuñados).

    Los testigos deberán conocer al testador, procurar asegurarse de su capacidad, y estar todos presentes al tiempo del otorgamiento.

    El testamento se escribirá si fuera posible, bien por el testador o bien por los testigos, y si ello no fuera posible, se podrá hacer de forma verbal, debiendo los testigos asegurarse de que la persona realmente quiere otorgar testamento, no de que quiere decir unas últimas palabras.

    Si el testamento es verbal podrán usar los medios que crean oportunos para la constancia de la voluntad del testador, como realizar grabaciones.

    2. Plazo de validez

    Los testamentos así otorgados sólo tendrán una validez de dos meses a contar desde que el testador haya salido de la situación de peligro de muerte o cesado la epidemia. Por tanto, transcurrido este tiempo, si el testador quiere que sus disposiciones de última voluntad sigan teniendo validez deberá otorgar un testamento común.

    Si el testador falleciera en dicho plazo también quedará ineficaz el testamento si dentro de los tres meses siguientes al fallecimiento no se acude al Notario competente para que lo eleve a escritura pública, ya se haya otorgado por escrito o de forma verbal (art. 703 C.C).

    3. Inconvenientes

    • Esta modalidad de testamento no es posible en Cataluña, pues el Código Civil catalán prohíbe expresamente los testamentos otorgados exclusivamente ante testigos.
    • Este testamento es excepcional, de modo que el testador no puede realizarlo si tiene la posibilidad de realizar un testamento notarial, ha de existir una verdadera dificultad racional y razonable para otorgarlo ante Notario.(Audiencia Provincial de Cáceres de 19 de Octubre de 2015, Audiencia Provincial de Madrid de 24 de Septiembre de 2015).
    • Para que sea válido el peligro de muerte ha de ser real no una mera posibilidad (Audiencia Provincial de Almería de 11 de marzo de 2000).
    • La capacidad mental de una persona en peligro de muerte siempre es discutible, y puede dar lugar a conflictos.
    • Si alguno de los testigos fallece, o no quiera acudir al Notario a validar el testamento, el notario podrá no validarlo. En este caso el testigo que no acude se hace responsable civilmente de los daños y perjuicios que cause (artículo 1902 del Código Civil).
    • Si los testigos se contradicen respecto de cuál fue la última voluntad del testador. En el mejor de los casos el notario solo validará aquello en lo que todos los testigos estén de acuerdo.
    • Todo testamento posterior anula el anterior, pero en el caso de que los testigos dejaran pasar el plazo sin haberlo validado, se plantearía la cuestión si el testamento anterior (en caso de que lo haya) esta anulado, o no, con las consecuencias conflictivas para herederos y legatarios que ello pudiera conllevar.

    Por ello, aunque el Código Civil lo prevea, es recomendable que no se utilice más que de forma excepcional, pudiéndose, en su caso y si fuera posible, acudir al testamento ológrafo como formula menos problemática para dejar constancia de las últimas voluntades.

    José Ángel Basurto | Socio LEAN Abogados

    Especialistas en Herencias

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