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  • Las deducciones en la adquisición de vehículos comerciales para empresas y autónomos

    23 marzo, 2021
    ¿Es posible deducirse más del 50% preestablecido en la adquisición de vehículos comerciales para empresas y autónomos? Éstas son las claves.
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    Entre autónomos y PYMES es un debate bastante recurrente y polémico el relativo a la deducibilidad de la cuota del IVA soportada en la adquisición de vehículos, existiendo una tendencia a creer que, por defecto, sólo cabe deducir el 50% de la cuota. Pero no es algo tan simple ni necesariamente tiene que limitarse la deducibilidad a la mitad del gasto o inversión.

    En este artículo intentaremos aclarar de forma breve y sencilla de qué depende el porcentaje de deducibilidad y cuál es el criterio de la Agencia Tributaria y de los Tribunales, no siempre coincidente.

    1. Presunciones legales

    La regulación normativa de esta cuestión se encuentra en la Ley del Impuesto sobre el Valor Añadido, Ley 37/1992, del 28 de diciembre (“LIVA”, en lo sucesivo). La Agencia Tributaria y muchas asesorías (para evitarse problemas y “curarse en salud”) aplican automáticamente sin plantearse otras opciones, muchas veces en perjuicio de los intereses y derechos de los autónomos y empresas.

    Como punto de partida, la LIVA señala que sólo pueden deducirse las cuotas soportadas o satisfechas en adquisiciones de bienes que se dediquen “directa y exclusivamente” a la actividad empresarial o profesional, considerando, por tanto, no deducibles los bienes que se utilicen simultáneamente para actividades empresariales o profesionales y para necesidades privadas.

    Pero para los vehículos existe una regulación más específica, estableciéndose las siguientes presunciones:

    1ª.- Si se trata de automóviles de turismo, ciclomotores y motocicletas, se presumen afectados al desarrollo de la actividad empresarial o profesional en la proporción del 50 por 100

    2ª.- Si se trata de vehículos utilizados en los desplazamientos profesionales de los representantes o agentes comerciales, se presumen afectados al desarrollo de la actividad o empresarial o profesional en la proporción del 100 por 100.

    Por tanto, de tales presunciones podemos extraer unas conclusiones que pueden servir como reglas básicas o iniciales para tratar esta deducción:

    • Vehículos industriales: deducción del 100 por 100 de la cuota soportada en su adquisición.
    • Vehículos turismo utilizados por representantes o agentes comerciales: deducción del 100 por 100 (en este segundo caso, conviene tener la cautela o previsión de documentar esa utilización del vehículo por agente comercial asalariado de la empresa o autónomo, por ejemplo mediante tarjeta de aprovisionamiento de combustible emitida a su favor acompañada de los justificantes de adquisición de combustible relacionados con visitas del agente a clientes, o documentación probatoria similar que se custodie durante al menos cuatro años desde el ejercicio en que se adquirió el vehículo).
    • Resto de vehículos turismo: deducción del 50 por 100.

    2. Vehículos mixtos adaptables

    En principio, la LIVA equipara los vehículos mixtos adaptables a los turismos, a efectos de la presunción de afectación en proporción al 50 por 100.

    Pero, seguidamente, establece una peculiaridad o especialidad para los mismos: la presunción de afectación al desarrollo de la actividad empresarial en proporción del 100 por 100 cuando sean “utilizados en el transporte de mercancías”

    Según el criterio de la Agencia Tributaria, tal posibilidad de deducción del 100 por 100 de la cuota del IVA soportada en la adquisición de un vehículo mixto adaptable sólo se da cuando el transporte de mercancías sea la actividad propia de la empresa, estando inscrita en el epígrafe del IAE correspondiente a tal actividad (por ejemplo, vehículos mixtos utilizados por una empresa de mensajería o de transporte por carretera), excluyendo todos los demás “transportes de mercancías” que puedan realizarse como actividad complementaria de la principal (por ejemplo, el transporte de ganado que realice un autónomo dedicado a la crianza de ganado para su venta).

    Ese criterio no respeta los términos legales ni la interpretación que de los mismos han hecho los tribunales, quienes admiten sin ambages que “transportes de mercancías” a estos efectos pueden ser también los de los materiales y herramientas propios de la actividad de la empresa o el autónomo, incluso cuando no se dediquen al transporte de bienes. 

    Eso sí, quien pretenda defender la aplicabilidad de la presunción de afectación del 100 por 100 en el caso de vehículo mixto adaptable adquirido por empresa que no se dedique como actividad profesional al transporte de mercancías bajo precio, tendrá que estar dispuesto a “discutir” con la administración tributaria y a impugnar sus decisiones al menos en la vía económico-administrativa, si no judicial, para lo cual es altamente recomendable contar con asesoramiento jurídico especializado.

    3. ¿Es posible deducirse más del 50%?

    Desde luego que sí.

    Conforme a lo previsto en la LIVA (y lo lógico, por otra parte), la deducción debe responder al “grado efectivo de los bienes en el desarrollo de la actividad empresarial o profesional” por lo que, cuando ese grado es superior al resultante de las presunciones, el sujeto pasivo del impuesto puede deducir el porcentaje que corresponda a la verdadera afectación del bien, con el único requisito u obligación de probarlo “por cualquier medio de prueba admitido en derecho” (art. 95.Tres, apartados 3, 4 y 5 ).

    Obviamente, es al promover esa “regularización” cuando cabe esperar algún tipo de actuación por parte de la administración tributaria (comprobación limitada o inspección, generalmente), pretendiendo que la deducción se ajuste a las presunciones legales.

    Por eso es indispensable, en estos casos, contar con la documentación probatoria suficiente para convencer a la administración tributaria o, en su defecto, a los tribunales del orden económico-administrativo y jurisdicción contencioso-administrativa, los cuales rectifican en bastantes ocasiones a aquella en la valoración de tales pruebas:

    • Rotulación del vehículo con logotipo y nombre de la empresa o nombre comercial del autónomo.
    • Relación de vehículos y trabajadores de la empresa (si de la misma se puede inferir la necesidad de utilización frecuente o diaria del vehículo en cuestión)
    • Disponibilidad por el autónomo o por los socios de la PYME de otros vehículos turismo registrados en Tráfico a su nombre, no afectos a la actividad empresarial, con los que poder realizar los desplazamientos privados o personales.
    • Acreditación de desplazamientos privados o personales en otros vehículos (pagos de combustible con tarjeta asociada a otra matrícula no afecta a la empresa, por ejemplo).
    • Declaración jurada o testifical de los trabajadores de la empresa que conduzcan el citado turismo (tanto sobre su frecuente utilización en la actividad de la empresa, como sobre, por ejemplo, su guarda en la nave o instalaciones de la empresa, no constándoles uso privado del mismo).

     

    Iván San Primitivo | Abogado LEAN Abogados

     

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