1. La justicia, contra la trampa de las hipotecas en yenes

Las hipotecas en yenes proliferaron a mediados de la década pasada. El Euro estaba en una posición fuerte frente al Yen y parecía más atractivo tener la hipoteca en yenes y referenciada la Líbor que una vinculada al Euríbor. Sentados en la oficina bancaria o en una charla entre amigos, tiene todo el sentido, pero eso tenía un peligro. El Tribunal Supremo ha determinado que las hipotecas multidivisa eran un instrumento financiero derivado, es decir, un préstamo hipotecario con un derivado financiero que era la divisa extranjera en la que se entregaba la cantidad a devolver. ¿Sabían todos los firmantes esto? La comunicación entre bancos y afectados para aclarar el elevado riesgo y complejidad de estas hipotecas fue insuficiente. Las entidades financieras  ponían el énfasis en la reducción en la cuantía de las mensualidades cambiando yenes a euros. Pero para contratar ese producto era necesario tener un conocimiento financiero del que la mayoría de usuarios no disponen; el mismo que hace falta para saber que el riesgo de fluctuaciones en divisas o tipos de interés no se puede comprometer a la media de 30 años que, por norma general, tiene una hipoteca en España.

 

Las hipotecas en yenes proliferaron a mediados de la década pasada. El Euro estaba en una posición fuerte frente al Yen y parecía más atractivo tener la hipoteca en yenes y referenciada la Líbor que una vinculada al Euríbor. Sentados en la oficina bancaria o en una charla entre amigos, tiene todo el sentido, pero eso tenía un peligro. El Tribunal Supremo ha determinado que las hipotecas multidivisa eran un instrumento financiero derivado, es decir, un préstamo hipotecario con un derivado financiero que era la divisa extranjera en la que se entregaba la cantidad a devolver. ¿Sabían todos los firmantes esto? La comunicación entre bancos y afectados para aclarar el elevado riesgo y complejidad de estas hipotecas fue insuficiente. Las entidades financieras  ponían el énfasis en la reducción en la cuantía de las mensualidades cambiando yenes a euros. Pero para contratar ese producto era necesario tener un conocimiento financiero del que la mayoría de usuarios no disponen; el mismo que hace falta para saber que el riesgo de fluctuaciones en divisas o tipos de interés no se puede comprometer a la media de 30 años que, por norma general, tiene una hipoteca en España.

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En 2008, cuando el Euríbor estuvo a una media del 4,8%, una hipoteca en divisas, en concreto en yenes, parecía algo lógico. En vez de entregar una hipoteca en euros, se entregaba en yenes, de manera que el hipotecado salía ganando en sus mensualidades. La idea era una letra menor por un tipo de interés menor. Lo que los usuarios no conocían en la inmensa mayoría de los casos era que una depreciación del Euro, la moneda en la que un hipotecado asalariado español cobra, supondría que el coste de la hipoteca se disparase. ¿Sabían los clientes que su hipoteca, con su colateral, incluía apostar en uno de los mercados con mayor fluctuación que existe?

En el año 2007 un euro valía 160,562 yenes; en 2011 valía 111,021 yenes. No es necesario hacer la operación de cálculo para saber que esta apreciación del Yen, que era un caso de muy poca probabilidad para los bancos, se ha convertido en un grave problema para los hipotecados obligados a cambiar yenes a euros cada mes para liquidar principal e intereses con el banco viendo que, además de las mensualidades, se incrementaba el capital inicial. Al ver los usuarios que el importe de su deuda aumentaba, acudían a sus bancos a pedir consejo. Los contratos que habían firmado incluían la posibilidad de cambiar la hipoteca a Euros ante una determinada evolución Yen-Euro. Pero se encontraron entonces con dos obstáculos: la penalización con comisión por  cambio de denominación de divisa y el consejo que daba en muchas ocasiones el banco de aguantar y esperar variaciones en el tipo cambio del yen frente a la posibilidad de asumir la perdida estipulada en euros en ese momento. Volvemos a la idea de cómo se puede proteger a un usuario que, al igual que se sube un avión sin saber nada de aviación pero contando con que el riesgo realmente es mínimo, ha contratado un sofisticado producto financiero sin saber las consecuencias que éste podía llegar a tener.

En 2008, cuando el Euríbor estuvo a una media del 4,8%, una hipoteca en divisas, en concreto en yenes, parecía algo lógico. En vez de entregar una hipoteca en euros, se entregaba en yenes, de manera que el hipotecado salía ganando en sus mensualidades. La idea era una letra menor por un tipo de interés menor. Lo que los usuarios no conocían en la inmensa mayoría de los casos era que una depreciación del Euro, la moneda en la que un hipotecado asalariado español cobra, supondría que el coste de la hipoteca se disparase. ¿Sabían los clientes que su hipoteca, con su colateral, incluía apostar en uno de los mercados con mayor fluctuación que existe?

En el año 2007 un euro valía 160,562 yenes; en 2011 valía 111,021 yenes. No es necesario hacer la operación de cálculo para saber que esta apreciación del Yen, que era un caso de muy poca probabilidad para los bancos, se ha convertido en un grave problema para los hipotecados obligados a cambiar yenes a euros cada mes para liquidar principal e intereses con el banco viendo que, además de las mensualidades, se incrementaba el capital inicial. Al ver los usuarios que el importe de su deuda aumentaba, acudían a sus bancos a pedir consejo. Los contratos que habían firmado incluían la posibilidad de cambiar la hipoteca a Euros ante una determinada evolución Yen-Euro. Pero se encontraron entonces con dos obstáculos: la penalización con comisión por  cambio de denominación de divisa y el consejo que daba en muchas ocasiones el banco de aguantar y esperar variaciones en el tipo cambio del yen frente a la posibilidad de asumir la perdida estipulada en euros en ese momento. Volvemos a la idea de cómo se puede proteger a un usuario que, al igual que se sube un avión sin saber nada de aviación pero contando con que el riesgo realmente es mínimo, ha contratado un sofisticado producto financiero sin saber las consecuencias que éste podía llegar a tener.

Los afectados están acudiendo a abogados expertos en multidivisas de forma individual y colectiva reclamando que  todo lo pagado pase a capital e intereses y que se traslade su hipoteca multidivisa a una hipoteca normal con deuda amortizada. Por suerte para los hipotecados en yenes-euros, son ya muchas las sentencias que están obligando a los bancos a regularizar las hipotecas, mejorando en parte la situación de los afectados de la multidivisa tanto en juzgados de primera instancia como en audiencias provinciales e incluso en el Tribunal Supremo. Esto no supone que absolutamente todos los afectados van a salir mejor parados, pero la inmensa mayoría mejorará sustancialmente su situación en casi todos los casos. Desde la sentencia en Canarias a favor de un afectado con una hipoteca Barclays que, tras haber pagado religiosamente durante ocho años más de 80.000 euros en cuotas, apenas había amortizado 12.000 euros de capital adeudado -250.000 euros- hasta los casos de IRPH, prestamos cargados además con el Índice de Referencia de los Préstamos Hipotecarios.

Los afectados están acudiendo a abogados expertos en multidivisas de forma individual y colectiva reclamando que  todo lo pagado pase a capital e intereses y que se traslade su hipoteca multidivisa a una hipoteca normal con deuda amortizada. Por suerte para los hipotecados en yenes-euros, son ya muchas las sentencias que están obligando a los bancos a regularizar las hipotecas, mejorando en parte la situación de los afectados de la multidivisa tanto en juzgados de primera instancia como en audiencias provinciales e incluso en el Tribunal Supremo. Esto no supone que absolutamente todos los afectados van a salir mejor parados, pero la inmensa mayoría mejorará sustancialmente su situación en casi todos los casos. Desde la sentencia en Canarias a favor de un afectado con una hipoteca Barclays que, tras haber pagado religiosamente durante ocho años más de 80.000 euros en cuotas, apenas había amortizado 12.000 euros de capital adeudado -250.000 euros- hasta los casos de IRPH, prestamos cargados además con el Índice de Referencia de los Préstamos Hipotecarios.

 

Hay que distinguir entre lo urgente y lo importante. Cuanto antes hay que ponerse en contacto con el banco para que:

  1. Convierta de inmediato la hipoteca a euros y la referencia pase del Líbor al Euríbor.
  2. Le reembolse todas las cantidades aportadas en exceso mientras la hipoteca estaba indexada en Yenes.

A partir de este punto comienza lo importante. El banco intentará en la mayoría de los casos firmar un acuerdo rápido que puede dejarle a usted sin margen de maniobra en caso de querer avanzar en su reclamación. Sin firmar nada, recoja toda la documentación que le ofrezcan para consulta posterior. No tenga miedo y contacte con un abogado o despacho de abogados expertos en multidivisas; le asesorarán sobre la oferta concreta que le hace el banco y sobre las posibilidades que hay a partir de ahí.

Hay que distinguir entre lo urgente y lo importante. Cuanto antes hay que ponerse en contacto con el banco para que:

  1. Convierta de inmediato la hipoteca a euros y la referencia pase del Líbor al Euríbor.
  2. Le reembolse todas las cantidades aportadas en exceso mientras la hipoteca estaba indexada en Yenes.

A partir de este punto comienza lo importante. El banco intentará en la mayoría de los casos firmar un acuerdo rápido que puede dejarle a usted sin margen de maniobra en caso de querer avanzar en su reclamación. Sin firmar nada, recoja toda la documentación que le ofrezcan para consulta posterior. No tenga miedo y contacte con un abogado o despacho de abogados expertos en multidivisas; le asesorarán sobre la oferta concreta que le hace el banco y sobre las posibilidades que hay a partir de ahí.

Para valorar ambos escenarios, antes de reclamar la hipoteca multidivisa deberá por si mismo o vía un abogado conocer cuánto ha pagado, cuánto le queda por pagar y a cuánto ascenderían esas cantidades si no hubiese estado convirtiendo euros a yenes. Además de estas cantidades, hay que tener en cuenta otros aspectos de la situación contractual.

Para facilitar el primer contacto con el abogado encargado de su hipoteca multidivisa, reúna en una carpeta:

  • El contrato de su hipoteca.
  • Todos los recibos satisfechos o, en su defecto, un cuadro en el que aparezcan por fechas los movimientos que ha tenido su hipoteca.
  • Toda la información recibida de su banco: folletos, dípticos… todo, ya sea formal o no.
  • Las cartas, mensajes y emails cruzados con el banco durante el periodo de vigencia su hipoteca.

Sepa que no está solo y que tiene un caso. La justicia a veces es lenta, pero llega. Ante el comportamiento de los bancos está la acción de los tribunales, que ya han calificado la mayoría de hipotecas multidivisa como una práctica abusiva y contra la que hacer justicia.

Para valorar ambos escenarios, antes de reclamar la hipoteca multidivisa deberá por si mismo o vía un abogado conocer cuánto ha pagado, cuánto le queda por pagar y a cuánto ascenderían esas cantidades si no hubiese estado convirtiendo euros a yenes. Además de estas cantidades, hay que tener en cuenta otros aspectos de la situación contractual.

Para facilitar el primer contacto con el abogado encargado de su hipoteca multidivisa, reúna en una carpeta:

  • El contrato de su hipoteca.
  • Todos los recibos satisfechos o, en su defecto, un cuadro en el que aparezcan por fechas los movimientos que ha tenido su hipoteca.
  • Toda la información recibida de su banco: folletos, dípticos… todo, ya sea formal o no.
  • Las cartas, mensajes y emails cruzados con el banco durante el periodo de vigencia su hipoteca.

Sepa que no está solo y que tiene un caso. La justicia a veces es lenta, pero llega. Ante el comportamiento de los bancos está la acción de los tribunales, que ya han calificado la mayoría de hipotecas multidivisa como una práctica abusiva y contra la que hacer justicia.

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