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  • ¿Cómo impugnar un testamento?: Preguntas y respuestas

    22 marzo, 2020
    Preguntas frecuentes que cualquier persona puede hacerse cuando pretende impugnar un testamento. ¿En qué casos es posible impugnar un testamento?

    En la práctica, no es muy frecuente que se impugne un testamento. Primero, porque, habitualmente, los testamentos se otorgan correctamente y sin vulnerar derechos de las personas que los tuvieran, y, segundo, porque la intervención del notario, en la mayoría de los casos, le da un plus de garantía que, aparentemente, debería hacer esa impugnación imposible.

    Sin embargo, esto no siempre es así: el notario fedatario público da fe de la persona que comparece ante él para expresar su última voluntad y da fe también de lo que dice, pero no puede dar fe de la veracidad de lo que dice el testador.

    Por eso, las impugnaciones de testamento no son relativamente habituales. Y, por eso, hay algunas preguntas frecuentes que cualquier persona puede hacerse cuando pretende impugnar un testamento.

    1. ¿Ante quién puede impugnarse un testamento?

    Ante los juzgados de Primera Instancia, de acuerdo con el Art. 45 de la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC).

    2. ¿Dónde se encuentran esos juzgados?

    Son los que corresponden al domicilio donde residía el fallecido (Art. 52.1. 4º de la LEC).

    3. ¿Por qué tipo de procedimiento se seguiría el juicio?

    Sería el juicio ordinario del Art. 399 y siguientes de la LEC, por aplicación del Art. 249.2 de la LEC. Éste es el procedimiento que mayores garantías ofrece a las partes y se tramita como tal precisamente por la importancia del asunto.

    4. ¿Quién puede reclamar?

    La persona que se crea perjudicada por ese testamento.

    5. ¿Contra quién puede reclamar?

    Contra la persona a la que el testamento beneficia indebidamente.

    6. ¿Por qué causas se puede impugnar el testamento?

    El Código Civil en su artículo 662 señala que pueden testar todos aquellos a quienes la ley no se lo prohíbe expresamente; la capacidad de testar se presume (sentencia de 19 de septiembre de 1.998, EDJ 17464).

    Y el mismo Código Civil en su artículo 663 señala que están incapacitados para testar:

    1. Los menores de catorce años de uno y otro sexo.
    2. El que habitual o accidentalmente no se hallare en su cabal juicio.

    Por consiguiente, la respuesta a la pregunta anterior es evidente: el testamento se puede impugnar porque el testador no tenga la capacidad por edad, aunque fácil es comprender que esta causa en la práctica no se dará nunca porque el notario sí comprueba ese requisito de capacidad de edad que la ley exige.

    La situación de no hallarse en cabal juicio engloba a cualquier causa de alteración psíquica que afecte al discernimiento. “La capacidad para testar equivale a capacidad o aptitud natural y según la jurisprudencia reiterada se presume asiste a todo testador. Ahora bien, la situación de no encontrarse en su cabal juicio, conforme a la formula utilizada en el artículo 663 CC, no reduce su ámbito de aplicación a la existencia de una enfermedad mental propiamente dicha y prolongada en el tiempo, sino que engloba cualquier causa de alteración psíquica que impida el normal funcionamiento de la facultad de desear o determinarse con discernimiento y espontaneidad, disminuyéndola de modo relevante y privando a quien pretenda testar del indispensable conocimiento para comprender la razón de los actos por carecer de conciencia y libertad y de la capacidad de entender y querer sobre el significado y alcance del acto y de lo que con el mismo se persigue (SSTS de 11 de diciembre de 1962 y 7 de octubre de 1982, EDJ 5807).

    De igual forma el Código Civil al hablar del consentimiento en el Art. 1.265 señala que será nulo el consentimiento prestado por intimidación y el Art. 1.267 establece que para calificar la intimidación debe atenderse a la edad y condición de la persona; está claro que no es lo mismo intimidar a una persona joven con su total y cabal juicio y capacidad de decidir, que hacerlo respecto a una persona muy mayor con deficiencias físicas y psíquicas importantes.

    Con lo expuesto queda claro que las dos causas principales para impugnar un testamento son encontrarse el testador al momento de otorgarlo en condiciones de no entender lo que hacía o de estar obligado por alguien.

    Ahora bien, deberá de tenerse en cuenta que el Notario en principio da fe de que el testador es consciente de lo que hace y que lo hace libremente.

    Por ello, que la impugnación prospere dependerá de que haya pruebas claras de esa falta de conocimiento o de esa intimidación grave que rompan y desvirtúen la presunción de validez del testamento.

    Manuel Gómez Palmeiro | Socio LEAN Abogados

    Especialistas en Herencias

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