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    La declaración de herederos: ¿qué es y cómo debe hacerse?

     

    La declaración de herederos es un procedimiento mediante el cual se determina quiénes son los llamados a heredar los bienes del difunto. Dicho trámite puede realizarse basándonos en la manifestación de voluntad del fallecido o, por el contrario, siguiendo lo establecido en la legislación correspondiente. En concreto, cuando nos encontramos ante esta situación y no existe testamento otorgado por el difunto hablamos de declaración de herederos abintestato. Es importante saber que la declaración de herederos no determina el reparto de los bienes del fallecido, sino la designación de quiénes son los llamados a heredar.

    Con la entrada en vigor de la nueva Ley de Jurisdicción Voluntaria en julio de 2015, el proceso mencionado puede llevarse a cabo por vía notarial, simplificando el trámite. De esta forma, cuando el difunto cuente con ascendientes, descendientes o cónyuge, la declaración de herederos podrá realizarse a través de notario, sin embargo, cuando dichas figuras no existan, el procedimiento será más complejo y habrá obligación de acudir a la vía judicial.

    Este procedimiento no es exclusivo de una defunción sin testamento, también se emplea en otros supuestos tales como:

    • Cuando el testamento haya sido declarado nulo por los tribunales.
    • Cuando alguno de los herederos nombrados en el testamento premueran al testador sin estar previsto, en el propio testamento, su sustitución por otros herederos.
    • En el caso de existir un testamento válido mediante el cual se hayan nombrado legatarios, pero no haya sido nombrado heredero.

     

    ¿Cuál es la diferencia entre herederos y legatarios?

    El heredero es un sucesor universal con respecto a toda la herencia, es decir, se subroga en todas las relaciones jurídicas del causante. Por el contrario, el legatario no es un sucesor global de la herencia, el legatario es un sucesor particular que, en consecuencia, sucede al fallecido sólo en la titularidad de algún bien en concreto.

    Esto tiene una clara consecuencia en la práctica y es que, como regla general, nadie fallece sin heredero pero, sin embargo, la existencia o no de legatarios es potestativa.

    Otra característica que diferencia ambas figuras es el hecho de que, al contrario que la cualidad de heredero, la cesión de un legado es posible.

     

    1. ¿Quiénes son los herederos forzosos?

    Son llamados herederos forzosos aquellos que por ley tienen derecho a participar en la herencia. Los mismos tienen derecho a heredar, al menos, un tercio del patrimonio del fallecido (denominado legítima). Los son por este orden:

    1. Hijos y descendientes.
    2. Padres y ascendientes.
    3. Cónyuge.
    4. Hermanos y sobrinos.
    5. Tíos.
    6. Tíos y primos carnales.
    7. El Estado, a falta de todos los anteriores.

     

    2. ¿Cómo se procede en una declaración de herederos?

    Para cursar una declaración de herederos, los interesados deben presentarse ante un notario competente para ello. Para ostentar dicha competencia, ha de ser el notario de alguno de los siguientes lugares:

    • Del último domicilio o de la residencia habitual del difunto.
    • De donde estuviere la mayor parte de la herencia.
    • Del lugar de fallecimiento.
    • De un distrito colindante a los anteriores.

     

    Se inicia con un requerimiento al notario competente por parte de alguna persona con interés legítimo. Dicho notario dará cuenta de ese interés legítimo al comprobar que la persona es heredera en alguno de los niveles arriba mencionados.

    El acta notarial, que incluirá nombres y direcciones de las personas consideradas con derecho a heredar, será firmada ante notario por la persona interesada. A petición de este último, un defensor judicial velará por los intereses de los herederos con discapacidad judicial o por los intereses de los menores de edad.

    El siguiente paso será aportar la prueba documental que demuestre los hechos en los que se funda su instancia:

    • DNI del fallecido o en su defecto certificado de empadronamiento.
    • Certificado original de defunción.
    • Certificación del Registro General de Actos de Última Voluntad. Se trata del registro administrativo donde se listan todos los testamentos hechos por una persona durante su vida.
    • Certificados de nacimiento de todos los herederos.
    • Certificados de defunción de los llamados a la herencia que han fallecido con anterioridad al difunto y los de grado más próximo.
    • Libros de familia o certificados expedidos por el Registro Civil que acrediten la relación de parentesco con el fallecido de las personas que reclaman tener algún derecho sobre la herencia.

     

    La prueba testifical vendrá dada por dos testigos, los cuales deberán ser propuestos por el solicitante al no tener éstos ningún interés directo en la herencia.

    El notario ha de procurar audiencia a los interesados, comprobando sus identidades. En caso de encontrar dificultades podrá solicitar la ayuda de cualquier autoridad u organismo. Otro aspecto importante, y que no puede faltar, consiste en dar, por parte del notario, la publicidad adecuada al expediente publicando, para ello, que está en trámite en el BOE y en los tablones de anuncios de los Ayuntamientos donde estuviese el último domicilio el causante, el lugar en el que falleció y donde se encuentre la mayor parte de sus inmuebles.

    Durante un mes desde dicha publicación, los interesados podrán ejercer su derecho de oposición. Pasado ese plazo, el notario procederá a la finalización del expediente, determinando las personas que ostentan derecho a heredar, señalando su identidad y el resto de derechos que por ley les corresponden.

    El notario hará constar en acta todos todas aquellas personas que no han podido ser localizadas o que no han podido acreditar su derecho y que, en consecuencia, podrán ejercitar su pretensión ante los tribunales de justicia por el procedimiento correspondiente.

    Si transcurridos dos meses desde la convocatoria a los interesados ninguno hubiese aparecido, la herencia se declarará vacante y se iniciará el proceso para, mediante vía administrativa, declarar heredero al Estado o la Comunidad Autónoma.

     

    3. ¿Cuál sería el siguiente paso?

    Tras los trámites anteriores, sólo quedaría la aceptación de la herencia. Cada uno de los nombrados como herederos deberá manifestar su intención de adquirir dicha condición.

    Una sucesión a la que estén llamados varios herederos requiere abundante documentación, por eso contar con profesionales que asesoren nuestros pasos y se encarguen de los trámites, legalmente establecidos, resulta fundamental. La aceptación de una herencia o, por el contrario, la renuncia a la misma, no puede hacerse en parte, a plazo, ni condicionalmente, es más, la mayor parte de la doctrina entiende que la parcialidad, la existencia de término o condición, convierte en nula la aceptación o la repudiación en cuestión.

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